Toying…por César del Campo de Acuña
Recordando juguetes de cumpleaños
Siendo una persona positivamente nostálgica, cada vez que el calendario me acerca a mi cumpleaños me gusta recordar la ilusión que me producía aquel día. Con los años no creo que se pierda, simplemente se transforma en un sentimiento en el que se entremezcla el rubor que nos produce sentirnos protagonistas con la alegría de celebrar un año más haciendo lo difícil. Sea como fuere el recuerdo y el presente distan mucho por razones obvias y si bien es cierto que no encontramos en el hoy el ayer, nos gusta invitar al pasado a que pruebe un trozo de pastel del ahora. Con tal motivo y como si se tratara del eterno Abuelo Cebolleta de Vazquez nos cuenta a nosotros mismos la historia de aquellos regalos que, antes de recibirlos de las manos de los amigos, nos mantenían una noche en vilo. ¿Te acuerdas de…? ¿y de aquello que te trajo…? Son preguntas que lanzas no solo con la idea de rememorar el objeto sino la cara que se escondía detrás del mismo y las experiencias que viviste con aquel obsequio.
Hoy me gustaría compartir con todos ustedes la historia de cinco regalos que me hicieron en diferentes cumpleaños y aunque poco puedan obtener para su beneficio propio, ruego acepten esta entrada como una ventana a quien fui, quien soy y quien seré.
Dragon Walker de He-Man y los Masters del Universo.
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Si han seguido con asiduidad www.cincodays.com es más que probable que sepan que soy un gran aficionado al universo de los Masters del Universo. Mis primeras figuras de acción coleccionables fueron el propio He-Man, su fiel tigre de combate Battlecat y el malvado Skeletor. Tuve la infinita suerte, como bien saben, de tener una portentosa colección que el tiempo y mi propia infancia consumieron en una vorágine de batallas e historias fantásticas. Recuerdo a Spydor, la temible araña mecánica de Skeletor, el Laser Bolt, el Mantisaur de Hordak y algunos otros vehículos como el sensacional Dragon Walker. Si no recuerdo mal, mi amigo Antonio me regalo aquel estupendo transporte mecánico en mi quinto cumpleaños o quizás en el sexto y aunque ya tenía a la colosal Spydor, el Dragon Walker se convirtió en uno de mis preferidos. Lanzado por Mattel en 1984, aquel artefacto a pilas servia para que tus Masters del Universo heroicos acudieran al combate de manera motorizada e imponente. Más allá de jugar mucho con el, recuerdo que tuve dos y que el primero que tuve vino con la pestaña del on/off estropeada, lo que me llevo a intercambiar las cabezas para poder cambiarlo por otra cosa en la tienda. El caso es que la presión me pudo y antes justo de cambiarlo confesé lo que había hecho. Aun recuerdo aquella anécdota con cariño.
WOLF de G.I.Joe
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Me encantaban los Joe´s. Tras He-Man y Bravestarr se convirtieron en las siguientes figuras que coleccione. Aun recuerdo la gigantesca historia que desarrolle que tuvo mi habitación empantanada más de un mes gracias a una improvisada continuación de la estupenda película de animación dirigida por Don Jurwich en 1987 (G.I.Joe: La Película). Todos los vehículos y figuras de las que disponía intervinieron en aquel conflicto a pequeña escala entre soldados de plástico y si hubo un elemento que jugo una importancia capital ese fue el tanque ártico WOLF que mi amigo Ernesto me regalo en uno de mis cumpleaños. Aun sin ser uno de los grandes vehículos de los que Hasbro produjo para la exitosa serie de figuras de los Joe´s, aquel deslizador lanzado en 1987 fue el transporte armado más grande que tuve junto al Tiger Cat de los Tiger Force. Con el venia incluida la figura de su piloto, Ice Viper, lo que lo convertía en dos regalos en uno. Aunque no lo conservo en mis estantes siempre permanecerá en mi memoria
“Terremoto” Earthquake de WWF
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Los que me conocen saben que me gusta la lucha libre o wrestling y que no me escondo por ello. Mi afición viene de los tiempos en los que la recién estrenada Tele5 comenzó a emitir por las mañanas un programa llamado Pressing Catch en el que unos colosos median sus fuerzas en emocionantes combates. Poco a poco aquello fue calando en mi y desde la primera figura que me regalaron mis padres por “Mi Primera Confesión” hasta las ultimas que compre en un Toys”R”Us aquellos muñecos producidos por Hasbro se convirtieron, con el tiempo, en los únicos que llegue a conservar. Mi amigo Pablo, otro afectado por “la fiebre del pressing catch”, sabia lo mucho que me gustaban aquellos juguetes y en uno de mis cumpleaños me regalo al malvado “Terremoto” Earthquake. Creo que junto a un tal Miguel Cornejo, “Terremoto” Earthquake fue a la primera persona que odie por sus villanías entre las que destaco lesionar gravemente a Hulk Hogan, que por aquel entonces era mi héroe. Me encanto tener esa figura lanzada en 1992, porque se convirtió en el malo a derrotar y porque así lo pude reunir con Typhoon para formar a aquella colosal pareja que fueron Los Desastres Naturales. Aun recuerdo como si fuera ayer un espectacular Royal Rumble, que organice con todas mis figuras en la cocina, en el que Hogan y “Terremoto” Earthquake se convirtieron en los dos últimos supervivientes para definir la palabra “épico” en mi diccionario.
Carguero Mercamar de Tente
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No les voy a engañar. Cuando era pequeño no me gustaban nada los juguetes de construcciones como Lego o Tente. Yo siempre fui más de las figuras de acción dado que encontraba aparatoso jugar con aquellos amasijos de piezas que se desquebrajaban con solo mirarlos. Es probable que mi amigo Carlos, al que le pirraban este tipo de juguetes, no lo supiera y por eso decidió regalarme en mi décimo cumpleaños el colosal Carguero Mercamar de la linea Oceanis de Tente. Lanzado al mercado en 1991 este coloso de 174 piezas se quedo en su caja durante un par de años, hasta que un día me dio por montarlo. Confieso que pase un rato francamente entretenido armando aquel buque de coloridas piezas y cuando decidí regalárselo a mi padre para que lo pusiera sobre el escritorio de su despacho la satisfacción que encontré en aquel gesto fue mil veces más satisfactoria que la de conseguir completar un videojuego sin hacer uso de ningún truco.
Sandstorm y Robotic Bebop de Las Tortugas Ninja
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Puede que las figuras que más me gustaran antes de adentrarme en el tortuoso camino de la preadolescencia fueran las de Las Tortugas Ninja. Gracias a la serie de dibujos animados, los videojuegos y las películas dos de mis mejores amigos y yo habíamos construido una envidiable colección. Si no recuerdo mal entre los tres tuvimos todas y cada una de las figuras que salieron en España sin contar aquellas en las que los protagonistas eran disfrazados de algo como un detective privado, un jugador de baloncesto o un surfista. El caso es que por aquel entonces, según el criterio de los tiempos que corrían, ya comenzaba a ser demasiado mayor para las figuras de acción como tuvo a bien recordarme la madre de Adela, la chica que me regalo en mi doceavo cumpleaños mis dos últimos muñecos de Las Tortugas Ninja que tuve. Concretamente fueron Sandstorm, el camello, y Robotic Bebop de la línea lanzada por Bandai en 1993. No dire que jugue mucho con ellas porque al poco tiempo comenzó a picarme el gusanillo de los wargames y el deporte, pero siempre las recordare por aquella frase lapidaria que la madre de mi amiga tuvo a bien regalarme el día de mi cumpleaños.
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Evidentemente recuerdo libros, videojuegos, cuentos y otros regalos de los cumpleaños de mi infancia pero quería compartir con todos ustedes los que recuerdo con más cariño. Nunca dejen de recordar a sus juguetes, atesoran buena parte de lo que son hoy y de lo que serán mañana.
contacto@cincodays.com
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